martes, 15 de diciembre de 2020

La Fiesta del Árbol en Villamartín en 1917


 

El Noticiero de la Sierra fue un semanario independiente con amplias pretensiones como «periódico literario, científico, agrícola, comercial e industrial; defensor de los intereses generales de los pueblos de esta región [Sierra de Cádiz]» y aún podríamos añadir encargado de recoger los ecos sociales de estos pueblos y en general de cualquier noticia de importancia como en nuestro caso fue «La Fiesta del Árbol en Villamartín». Su director fue Ángel Romero Ruecas, con redacción y administración en Prado del Rey y corresponsales en varias localidades serranas. Se conserva unos 60 ejemplares entre mayo de 1916 y julio de 1917.

Pero comentemos la gran fiesta, con el árbol como protagonista, que tiene lugar en Villamartín el 17 de mayo de 1917. El artículo da a entender que es la primera vez que se celebra, pero he localizado un acta capitular de enero de 1916 en la cual el Ayuntamiento solicita una subvención de ¡1500 ptas.! para su celebración: «El Sr. Presidente expuso a la Corporación la necesidad de celebrar en el año actual la Fiesta del árbol, en cumplimiento de las disposiciones vigentes [R.O. de 6 de diciembre de 1912]… por tratarse de una fiesta tan útil como culta…». Pudiera ser que la subvención llegara en 1917.

En lugar de transcribir el artículo, que es muy largo, al final de esta entrada proporcionaré un enlace para su lectura; merece la pena seguir la detallista redacción del mismo. En su lugar haré un resumen de los actos que se celebraron para situar al lector y después hacer alusión a algunos extremos que me han llamado la atención, sobre todo desde la visión actual, una vez transcurrido más de un siglo.


Esta es la plaza de Alfonso XII el año anterior (1916) a la celebración de la Fiesta del árbol, todavía con el pavimento de tierra y el candelabro de fundición de 1898. Ya se han colocado los bancos de mampostería con sus respaldares de hierro fundido. Apreciamos que el edificio del café Imperial está en construcción, levantándose la segunda planta. Palmeras sin alcorques y candelabro sin base. (Guía Turística de Cádiz. Col. Francisco Jordi Sánchez Sánchez. Imágenes de un Siglo III).

Esta fue la secuencia de la gran jornada:

1. Comenta el redactor su llegada a las 8 de la mañana a un pueblo con «todos los establecimientos fabriles, talleres y comercios cerrados […]; las banderas oficiales desplegadas a toda asta. El hormigueo humano forma infinita cadena. El entusiasmo raya en el paroxismo de la satisfacción». Diana por la Banda Municipal.

2. A las 9:30 llegada y recibimiento de las autoridades e invitados de la capital y cabeza del partido. A tener en cuenta que el personaje principal a recibir era el gobernador, saliendo a su espera un séquito formado por dos automóviles y cuatro coches (¿de caballos?) con las autoridades locales hasta el antiguo puente de mampostería. Por cierto, en esas fechas en muy malas condiciones por lo que es posible que el coche tuviera que cruzar por el vado.


Dos impresionantes imágenes de la plaza de Alfonso XII de ese día, que confirman las exageradas expresiones del cronista referidas a la gran concentración humana que se dio cita allí. La de la izquierda parece recoger la llegada del gobernador civil en uno de los automóviles (Col.: Archivo fotográfico de Juan Jesús Portillo Ramos).

3. Todos juntos se dirigen al pueblo donde «en la hermosa y extensa plaza pública, formados en fila, aparecen más de 500 niñas y niños acompañados de sus profesores». A las 10 lunch en la Casa Capitular: «En el salón de actos hallábase una larga mesa repleta de dulces, pastas, jamón, salchichón, bizcochos y excelentes y afamadas marcas de vinos». El periodista se extiende en una larguísima y detallada relación de los asistentes, entre los que destaco, para que nos hagamos una idea de la importancia de la Fiesta al gobernador civil, presidente de la Audiencia de Cádiz, teniente coronel de la Guardia Civil, diputados provinciales, catedrático de la Normal de Cádiz, interventor de Hacienda, inspector de enseñanza, juez de primera instancia, teniente de la Guardia Civil de Arcos, representantes de la prensa: Diario de Cádiz, Diario Liberal de Cádiz, Heraldo de Madrid, Liberal de Madrid y Sevilla… A los que añadir las numerosas autoridades locales encabezadas por el alcalde Matías Pangusión y los grandes contribuyentes de Villamartín.

4. Solemne misa en la iglesia de Ntra. Sra. de las Virtudes, oficiada por el párroco Francisco Núñez, repleta de fieles y los niños que subieron desde la plaza de Alfonso XII.

5. Plantación de los árboles por los niños en la zona del matadero. Acabada la misa todos se dirigen al lugar de la plantación y de la fiesta en sí, donde ya se encontraron hechos los hoyos. Para presenciar la misma se habían instalado «tres palcos elegantes, adornados con flores y telas de colores nacionales». El más importante y central fue ocupado por las principales autoridades, el segundo por las personalidades locales y autoridades de menor rango y el tercero en exclusiva «por las resplandecientes y encantadoras señoras y señoritas asistentes». Una vez colocados todos «las infantiles voces entonaron el himno a la Patria, acompasado, armonioso, formando un conjunto bello y emocionante». Tras las salvas de aplausos y vivas de rigor comienza la plantación de un centenar de árboles «regalados por el entusiasta protector de la cultura e ilustre abogado D. Francisco Romero Morales».

El Sr. Romero Ruescas, es tan meticuloso que llega a nombrar a los niños que intervinieron en el plantío. El lector interesado podrá encontrar muchos nombres de escolares que acabaron siendo personas muy conocidas en Villamartín, nacidos en el entorno de 1910 y anteriores. De esos más de 500 niños se hicieron cargo las dos maestras y los dos maestros de las escuelas públicas, aunque es posible que se invitara y ayudaran los idóneos e idóneas de las escuelas privadas y docentes auxiliares. Aquí el cronista se queda corto y solo nombra a las maestras: Isabel Marín Salguero y Nieves González Mancera. Analizando el libro La enseñanza en Villamartín de Manuel Vidal Jiménez, lo más probable es que los maestros fueran Juan Bautista Jarén Astudillo e Ildefonso Jiménez Maza (más conocido como don Alfonso). Parece excesivo esos pocos maestros y solo cuatro escuelas públicas para 500 niños, pero pensemos que en cada una de las grandes aulas figuraban inscritos más de cien, aunque la asistencia era mucho menor. Advertidos y obligados, ese día pudo conseguirse una ratio mayor, además estaba la esperada merienda.

6. Reparto de 500 meriendas y 25 trajes interiores a los niños más necesitados designados por los maestros. No explica cómo se llevó a cabo este aperitivo (más que merienda) para los niños, ya que se ofreció antes de la hora del almuerzo. Consistió en 500 panecitos regalo del industrial Francisco Romero Morales; 500 dulces aportados por Jaime Lannes Baones, médico titular; el queso lo puso Adolfo Gómez Rodríguez, «ilustrado farmacéutico» que había abierto oficina en la calle Botica en 1906; el salchichón Matías Pangusión Poley, alcalde desde enero de 1916 y los 25 trajes interiores donativo del Ayuntamiento. El periódico llega a nombrar a los afortunados.


Algunos de los personajes asistentes a la Fiesta del árbol: el párroco, el maestro de la escuela Nº 1 y el director del semanario. (Imágenes de un Siglo II / Familia Mesa Jarén / Noticiario de la Sierra).

7. El Banquete. Se sirvió «en el espacioso local de teatro y restaurant de D. Antonio del Valle […], con los techos del salón adornados con arcos formados de arbustos, flores y banderitas con los colores de nuestra bandera». Más de 70 fueron los comensales con dos presidencias, la del gobernador y la del alcalde. Veamos el menú servido: tortilla a la española, paella, perdiz, bisték de ternera, purpeta (bolas de carne a modo de albóndigas), pescadilla, langostinos, salchichón y jamón; para postre roscones, dulces de sidra (cidra), queso, plátanos y naranjas; regado con rioja La Pastora y champagne; como colofón, cigarros habanos y un etcétera que pudiera referirse, a licores, café, infusiones…

8. Brindis y discursos. El primero fue propuesto por el párroco Francisco Núñez, en nombre del alcalde, seguido de su discurso que merece la pena leer: «La fiesta del árbol es un acto de cultura porque es el principio, la base de un estudio científico que se ramifica en las ciencias geológicas, agronómicas y geográficas […] y es fiesta de amor, porque todo lo que es bello y grande se ama, se estima y se quiere». Y se refiere a los niños participantes como «esos brotes de la humanidad que representan el amor de lo futuro con todos sus atractivos y bellezas, con todos sus encantos y resplandores». Continúa Jaime Lannes, presidente de la Cámara Agrícola que «pronuncia un elocuente discurso ensalzando los beneficios que produce el árbol». Cierra la jornada el gobernador que «hace resumen en breves pero elocuentes palabras que son acogidas con calurosos aplausos y vivas». Acabando el acto los asistentes al banquete salen a despedir a las autoridades, que en autos se dirigen a Jerez para llegar con hora al tren.

El director del Noticiario de la Sierra cierra su crónica con grandes alabanzas hacia el acto y hacia el alcalde: «No cerraremos esta reseña sin antes tributar un aplauso al “Alcalde de la Cultura”, como le llaman en Villamartín sus paisanos, al celoso, abnegado y constante Sr. Pangusión Poley […], digno de ser propuesto para la Cruz de Alfonso XII. El acto realizado en Villamartín ha sido esplendoroso, brillante y meritorio. Sirva de lenitivo para que la obra de la cultura no quede olvidada».

Como vemos una detallada crónica del Sr. Romero Ruescas que nos da una visión del Villamartín de 1917, de sus autoridades, comerciantes, empresarios, agricultores, maestros, médicos, farmacéuticos…, pero no del pueblo llano que lo estaba pasando muy mal, especialmente los jornaleros, como refleja el recuadro de El Liberal de febrero de 1917. Finalmente quiero hacer unos comentarios, bien entendido que no son críticas; pienso que el periódico refleja la sociedad de la época, sin que yo entre a valorarla. Veamos algunos:

- Papel de la mujer en ese día y esa sociedad. El artículo muestra numerosas referencias plagadas de adjetivos y situaciones que hoy día nos llaman poderosamente la atención: «Desde la nueve de la mañana empezaron a afluir al Ayuntamiento numerosas personas […] y bellísimas señoritas, que con su gentileza y hermosura han dado realce a la fiesta». «A esperar al gobernador salen dos automóviles y cuatro coches […], uno es ocupado por las bellas y elegantes Sras. del alcalde y del Capitán de la Guardia Civil […], el otro por las distinguidas y simpáticas Srtas. [y nombra hasta 15], que vestían elegantes trajes y adornaban sus pechos y cabezas con hermosos ramilletes de azahar y flores, haciendo con ellas aún más sugestiva la belleza con que las dotara la Naturaleza». Ya en la esplanada del matadero se preparan tres estrados, uno de ellos en exclusiva «para las Srtas. donde resplandecen las encantadoras [y nombra a las jóvenes que fueron a esperar al gobernador] y las elegantes damas [señalando a las esposas de las autoridades, con el nombre precedido del doña]». A la hora de organizar el protocolo del banquete se hace de la siguiente forma: «Primera presidencia, Excmo. Sr. Gobernador Civil, teniendo a su derecha a la virtuosa y elegante Sra. Doña Isabel Cabello, esposa del Sr. Alcalde y a la izquierda a la no menos virtuosa del Sr. Capitán de la Guardia Civil […]. La segunda presidencia la ocupa D. Matías Pangusión, teniendo a su derecha a la distinguida Sra. del Interventor de Hacienda». A la hora de los discursos, la presencia del párroco es acogida con una prolongada salva de aplausos; tras ellos don Francisco Núñez comenta: «Los recojo y se los ofrezco a las Sras. asistentes».

- Las maestras y los maestros. Primero llama la atención que en una reseña donde se nombra a tantísimas personas no se designe a los maestros varones, siendo sus nombres muy conocidos en ese momento. Sí lo hace con el de las dos maestras, precedido del respetuoso doña, pero sin emplear ningún adjetivo como hace en otros casos. Por cierto, no se invita al banquete a ninguno de los docentes, al menos no aparecen sus nombres en la relación de comensales. Me imagino que como mínimo se les ofrecería el aperitivo.

- El gobernador civil. Siendo la máxima autoridad en ese día, no es nombrado en ningún momento, seguramente el cargo tapaba al nombre. He podido localizar su identidad, Juan Sánchez Arriba, en un acta de nuestro Ayuntamiento, que días después de la celebración «acuerda dar un voto de gracias a la representación de las autoridades y entidades que han asistido a la celebración de la Fiesta del árbol».

- Lotes de ropa interior. Se reproduce la relación de los niños seleccionados por el profesorado entre los más necesitados para recibir los 25 lotes de ropa interior y todos son varones, no aparece ninguna niña.

- Uso desmesurado de adjetivos. Ya he señalado algunos al referirse a las señoras, damas y señoritas, que en algunos casos llega el redactor a asignarle hasta tres cualidades al nombrarlas, pero no se libra de la adjetivación «la hermosa y extensa plaza», «las armoniosas notas», «la larga y elegante mesa», «los excelentes y afamados vinos», «el ilustrado farmacéutico», «el emocionante y fogoso párrafo», «el breve y elocuente discurso», «el celoso, abnegado y constante Sr. Pangusión» y «el esplendoroso, brillante y meritorio acto realizado en Villamartín».

- El árbol el gran olvidado en la crónica. Poca trascendencia da en su artículo el director del Noticiario de la Sierra al hecho concreto de la plantación, apenas una frase: «Con el mayor orden fueron plantados más de un centenar de árboles», sin que sepamos, por ejemplo, las especies plantadas o el proceso seguido, en parte compensado por los discursos del párroco y del presidente de la Cámara Agrícola y la inclusión del poema «Ante un árbol».

- El lugar de la plantación. El periódico señala la explanada del Matadero como lugar para colocar el plantel de árboles. Sería el lugar que después se llamó Los Ruedos, coincidiendo con el gran descansadero de la Cañada Real de Sevilla a Ubrique.

He tratado de buscar alguna referencia a posteriores ediciones y he podido localizar algunas asignaciones presupuestarias, pero de escasa cuantía, en 1923 y para el curso 1924-25.

Para las niñas y niños que pudieron vivir ese gran día, seguro que su recuerdo se mantuvo en el tiempo. Las autoridades provinciales tuvieron que percibir lo lejos que estaba Villamartín de la capital, debiendo usar el tren hasta Jerez y algún taxi hasta nuestra localidad, viendo el ruinoso puente de mampostería con sus arcos arrastrados por la riada de marzo de 1917. Para el alcalde Matías Pangusión, cosechero y exportador de aceite, todo un éxito organizativo, aunque estuvo poco tiempo de alcalde y para las damas un «agradable, hermoso y refulgente día de primavera» para lucir sus galas de temporada.

 

Enlace para la lectura del artículo al completo.

 

Bibliografía

· Romero Ruescas, A.: Noticiario de la Sierra, «La Fiesta del Árbol en Villamartín». 1917.

· Vidal Jiménez, M.: La enseñanza en Villamartín. Ayuntamiento de Villamartín. 2006.

 

© del texto, Pedro Sánchez Gil, salvo entrecomillados del Noticiario de la Sierra.

© de las imágenes, lo señalado en los pies de foto.

© de la publicación «Villamartín.Cádiz Blog de Pedro Sánchez»

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