martes, 17 de julio de 2018

Manuela Núñez, la de La Verde

Por María de los Ángeles Barrera Naranjo

Nombre: Manuela Núñez Cortes.
Nombre de los padres: Amadora Cortés Sánchez y Ramón Núñez Núñez.
Fecha de nacimiento: 1960.
Fecha de fallecimiento: 2015.
Profesión. Cooperativista de La Verde. Jornalera.
Marido. Compañera durante años del también cooperativista Manuel Figueroa.
Hijas. Cuatro: Elisa, Isabel, Manoli y Azucena.
Lugar de nacimiento. Villamartín.
Domicilio que tuvo en Villamartín. Calle Vistahermosa (El Coto) y en La Verde.
 (Fot.: Cedida por la familia de Manuela)


Su nombre pasará a la historia de Villamartín como el de una jornalera reivindicativa y una de las socias fundadoras de La Verde, cooperativa agrícola de Villamartín que surge en 1987 cuando un grupo de jóvenes procedentes de movimientos sociales, como el sindicato SOC (Sindicato de Obreros del Campo) que reivindican trabajo mediante la ocupación de fincas. Les guía un ideal de vida, político y económico. Muchos de ellos con el tiempo fueron evolucionando y emigraron a otras tierras de España buscando otra forma de vida y sustento económico; entre estos están los que son absorbidos por el boom del ladrillo; otros pocos siguieron creyendo e invirtiendo en La Verde; entre ellos Manuela Núñez, que continuó siendo socia hasta su temprana muerte en 2015.

Sus amigos de La Verde le dedicaron las siguientes palabras al poco de morir:
«Manuela Núñez Cortés era conocida como Manuela la de La Verde y hoy se la considera como pionera de la agroecología en Andalucía. De familia jornalera, Manuela nació, creció y vivió en y para el campo. Estuvo siempre en la Andalucía occidental, la de la intensa lucha política, los jornaleros y los señoritos. Luchadora nata, vivió rodeada de compañeros y compañeras implicados con la agricultura, los derechos del campesinado y el medio ambiente.

»En 1987, junto a diez jornaleros (ocho hombres y dos mujeres) del Sindicato Obrero del Campo, fundó la Cooperativa La Verde. Creada en un contexto de desempleo, en 1986 ocuparon las fincas de una ribera del Guadalete para poder producir autoconsumo. Esa tierra sería un empleo sostenible y les daría la libertad y la estabilidad que no encontraban en otro lugar.

»Aunque en la cooperativa pasaron más mujeres, durante un largo periodo Manuela fue la única del proyecto, continuando la labor no solo productiva sino divulgadora, los treinta años de vida de la cooperativa. Además, durante los primeros años fue ella quien sacó tiempo para preparar el rancho. Sus compañeros destacan su generosidad y hospitalidad con todo aquel que pasaba por la finca interesándose por el proyecto. La Verde forma parte de la Red Andaluza de Semillas, donde también la recuerdan como una “amiga, compañera y luchadora constante y una presencia fundamental de primera magnitud”. Igualmente Manuela colaboró con SEAE (Sociedad Española de Agricultura Ecológica) en la identificación de prácticas tradicionales que se aplican en agricultura ecológica, un estudio que se realizó en 2000 en el marco de un proyecto mediterráneo impulsado por el instituto Agronómico Mediterráneo de Chania, de Grecia. Activa en cursos de formación, encuentros de mujeres rurales, asociaciones de consumidores, grupos ecologistas y movimientos sociales, sus compañeros la recordarán siempre “como pieza elemental de La Verde, que no hubiese sido igual sin ella”. Su labor y la de tantas otras mujeres que trabajan calladamente la recuperación de semillas y saberes que transmiten a otras generaciones es esencial en el avance de la agroecología». (Cooperativa La verde Revista Ae-nº22-invierno 2015).(Fot.: Cooperativa La Verde en agosto de 1990. Pedro Sánchez / Grupo. Cedida por Enrique Pérez).

En la foto Manoli Figueroa Núñez, hija de Manuela Núñez, natural de Villamartín, de 35 años de edad, en el banco de semillas. También ella ha elegido esta forma de vida, que no trabajo, en la Cooperativa La Verde. Este estilo de vida es heredado de madre a hija y lo retoma Manoli, jovencísima madre de dos hijos, que después de tantear y experimentar con otros trabajos más convencionales, nos confiesa que definitivamente ha decidido seguir sus pasos y no aspira a tener más o a ganar más, sino como ya decidiera su madre, a vivir con poco pero mejor. La Verde no es un trabajo, es una forma de vivir. Y es la que ha elegido Manoli para ella y su familia, como hace treinta años lo hiciera su madre. Ambas mujeres forman un ciclo que abrió Manuela, Ahora Manoli no lo cierra, sino por el contrario adapta ese modelo de vida agrícola y primigenio, casi en comuna, lo acomoda a los nuevos tiempos, introduce internet por donde se dan a conocer al mundo. Y es así que son visitados desde todas las partes del mundo. (Fotografía aportada por Manoli Figueroa).

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© del texto, María de los Ángeles Barrera Naranjo y lo citado.
© de las imágenes, lo citado en los pies de foto.

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