Hace ya unos años mi recordado amigo José
Antonio González Castilla de Bornos, me pasó un interesante documento, guardado
en el Archivo Ducal de Medinaceli, que esboza los problemas que se planteaban entre
las fechas de las ferias de Bornos y Villamartín. La de la primera localidad «por
las averiguaciones que el dicho contador hizo, constó que de tiempo inmemorial
se ha hecho la dicha feria en la dicha villa que empezaba el día de San Miguel [29]
de septiembre de cada año y se acababa lo principal de ella en tres días», hasta
que, «de dos años a esta parte que intentó el duque [Don Fernando
Enríquez de Ribera, duque de Alcalá] que empezase la dicha feria desde el
veinte de septiembre de cada año que es un día antes de otra que se hace en la
villa de Villamartín y no se hizo por haberlo impedido el contador Bartolomé
Manzolo». La discusión se zanja dejando las cosas como estaban: primero la
de Jerez de la Frontera (15 de agosto), después «la otra en la dicha villa
de Villamartín que estaba dos leguas que empezaba a veintiuno de septiembre [San
Mateo], y se acababa en veinticuatro y… no [le] hacía daño la de
Bornos, empezando el dicho día de San Miguel, antes seguía [aportaba] beneficio
la dicha feria de Villamartín, porque cuando se acababa aquella se comenzaba la
de Bornos, y los mercaderes llevaban por esta causa más mercadurías…».
[2v. y 3r.] Vio
Don Fernando Enríquez de Ribera duque de Alcalá por lo que se mandó al contador
Juan de Arrellano averiguase cuanto tiempo hacia que se había introducido la
dicha feria y que géneros de mercadurías se llevaban a ella y lo que importaban
las ventas y que alcabala o derecho se acostumbraba llevar y si lo cobraba el
duque o la villa y que solía valer y el daño o perjuicio que de hacerse la
dicha feria resultaba a mi Real Hacienda . y por las averiguaciones que el
dicho contador hizo constó que de tiempo inmemorial se ha hecho la dicha feria
en la dicha villa que empezaba el día de San Miguel de septiembre de cada año y
se acababa lo principal de ella en tres días y que solían quedarse algunos
mercaderes hasta cuatro de octubre y hasta de dos años a esta parte que intentó
el duque que empezase la dicha feria desde el veinte de septiembre de cada año
que es un día antes de otra que se hace en la villa de Villamartín y no se hizo
por haberlo impedido el dicho contador Bartolomé Manzolo […]
[3v. y 4r.] por
ciento era todo ciento y diez mil cuatrocientos y cuarenta y nueve maravedís. Y
que no se seguía daño a mi real hacienda ni a los lugares circunvecinos de que
hubiese la dicha feria porque en aquella comarca solo había dos en aquel
tiempo, una en quince de agosto de cada año en la ciudad de Xerez de la
Frontera siete leguas de la dicha villa de Bornos, y la otra en la dicha villa
de Villamartín que estaba dos leguas que empezaba a veintiuno de septiembre, y
se acababa en veinticuatro del y que las dichas ferias no hacía daño la de
Bornos, empezando el dicho día de San Miguel antes seguía beneficio a la dicha
feria de Villamartín porque cuando se acababa aquella se comenzaba la de
Bornos, y los mercaderes llevaban por esta causa más mercadurías […]
(Archivo Ducal de Medinaceli. Transcripción
de José A. González Castilla del soporte original digitalizado por el Archivo
General de Andalucía).

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